Poner límites en lo sexual y afectivo no es ser “difícil”: es ser claro. La culpa aparece cuando confundes límite con rechazo personal. Un límite es una preferencia o una necesidad.

Qué es un límite

  • Algo que no quieres (por ahora o nunca).
  • Algo que sí quieres, pero con condiciones (ritmo, contexto, confianza).

Cómo decirlo (fórmulas simples)

  • “Esto no me va.”
  • “Prefiero hacerlo de otra forma.”
  • “Hoy no. Otro día quizá.”
  • “Sí, pero más despacio / con calma.”

Si te da culpa

Recuerda: si algo te incomoda, forzarte no es “ser bueno”. El consentimiento real es voluntario. Un “sí” con culpa o miedo no es un sí sano.

Señal roja

Si alguien reacciona mal a tus límites (enfado, presión, chantaje), eso no es pasión: es falta de respeto.

Conclusión

Poner límites te protege y mejora la confianza. La gente madura prefiere claridad a adivinar.