El consentimiento es la base de cualquier interacción sexual sana. No es un “sí” dicho una vez: es un acuerdo claro, voluntario y continuo entre personas adultas.
Qué es consentimiento (en simple)
- Libre: sin presión, miedo, chantaje o manipulación.
- Informado: entendiendo qué se está aceptando.
- Entusiasta: no solo “vale…”, sino ganas reales.
- Reversible: se puede retirar en cualquier momento.
Mitos comunes
- “Si empezó, ya no puede parar”: falso. Cualquiera puede parar cuando quiera.
- “Si no dijo que no, es que sí”: falso. El silencio no es consentimiento.
- “En pareja no hace falta preguntar”: falso. La confianza no elimina los límites.
Cómo se ve el consentimiento en la vida real
En la práctica, el consentimiento suele ser una mezcla de palabras y señales, pero cuando hay duda, lo más inteligente es preguntar. Preguntar no corta el rollo: muchas veces lo mejora porque da seguridad.
Señales de que algo no va bien
- La otra persona se queda rígida, distante o incómoda.
- Evita el contacto visual o deja de participar.
- Dice “da igual” o “lo que tú quieras” con mala vibra.
Regla útil
Si no estás seguro, no sigas: pregunta o para. La seguridad emocional y física siempre va primero.
Conclusión
Consentimiento es claridad, respeto y comunicación. Es continuo, se puede retirar, y no depende de suposiciones. Entenderlo bien hace cualquier relación más segura y mejor.